domingo, 12 de junio de 2016

Martha Rosmwey Figueroa Gómez, Escuela de Ciencias de la Comunicación 

La sazón madrugadora 

“Madrugar es el diario de la señora Nancy, animosa de preparar sus delicioso caldo de gallina”.

“El mantel floreado es extendió en toda la mesa para recibir a al primer palto de caldo, y aun cliente exigente”.
Saborear un delicioso caldo de pollo revitaliza a los trabajadores de la parada.

Triciclos de comida donde ofrece el famoso caldo de chairo, caldo de gallina, caldo de cabeza, lomo saltado, tallarines rojos, Nancy Malpica, vendedora de comida en la parada el pesquero. Todos los días ofrece en su puesto junto con otras vendedoras, el desayuno y almuerzo, que sus clientes trabajadores del mercado de abastos de Arequipa disfrutan su comida cargándose de energía para rendir bien, en el forzoso trabajo que realizan a diario.  

Nuca falta el arroz en su triciclo compuesto de cinco ollas, cada una lleva el menú del día que será servido mediante un cucharon sopero, por la señora Nancy que emocionada saca de unas cajas, sus famoso platos floreados para recibir una buena porción de la exquisitez que prepara. Los cubiertos son acomodados en una canastita, encima del mantel de flores reluciendo de limpio, las bancas son puestas alrededor del puesto, y siendo indispensable el ají es depositado y distribuido en pequeños bandejas a la espera de un de gustador.

El puestito en la entrada del pesquero rebosa de gente, que esperan ansiosos una porción de comida, la mejor especialidad de la señora Nancy es el caldo de gallina, que con un poco de cebolla china le da el toque en su plato. Para preparar los potajes ella tiene que madrugar, y comprar con anticipación los ingredientes que son de la misma parada, su ayudante su hijo de 18 años es el que le ayuda a jalar la pesada carrosa de ollas, hasta el puesto.

En las mañana la llegada de los comensales no se hace esperar, cada uno con un pedido, las manos faltan para atender; pero, Nancy con la avilesa que le da los años de experiencia a tiende a cada uno, hasta dando una yapa, a los ya conocidos, en otras ocasiones atiende mandados es ayudada por su hijo como repartidor en los puestos alejados, que hacían probar, los tallarines rojos y el lomo saltado, que un abrir y cerrar de ojos es vaciado de la olla.

La dedicación que nancy le pones a sus platillos, es retribuido con la aceptación de sus cliente. Ella se siente feliz, ya que este trabajo ayuda a pagar sus gastos en la familia. El puesto y el triciclo son su fuente de sustento, en un futuro piensa tener un restaurant. Poco a poco lo cumplirá, mientras sigue preparando lo mejor del menú.

El puesto queda cerca de la sección de verduras, junto con un grupo de señoras que también venden comida se encargan de la limpieza del puesto, incluye trabajo en equipo al igual que ella sus vecinas también se encargan de preparar comida, pero sus especialidades son diferente. Llegando ya la noche Nancy recoge sus ollas vacías, sus manteles, servilletas y cucharas. Llegando a casa se toma el tiempo de lavar todas los utensilios y desinfectarlos debidamente.    


Como toda la noche comienza con pelar papas, y acomodar sus platos floreados, después de ello, duerme a las once de la noche para levantarse a las tres de la mañana y comenzar graneado la primera olla de arroz. Es así que sus mañanas son madrugadoras pero llena de voluntad y esfuerzo que rodea a una madre cuando tiene que luchar por sus hijos. 

FUENTES

1 señora Nancy
2 comenzales
3 testimonio de los clientes

4 cámara Martha F. G.  


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