Martha Rosmwey Figueroa Gómez, Escuela de Ciencias de la Comunicación
La sazón madrugadora
“Madrugar
es el diario de la señora Nancy, animosa de preparar sus delicioso caldo de
gallina”.
“El
mantel floreado es extendió en toda la mesa para recibir a al primer palto de
caldo, y aun cliente exigente”.

Saborear un delicioso
caldo de pollo revitaliza a los trabajadores de la parada.

Triciclos de comida donde ofrece el famoso caldo de chairo,
caldo de gallina, caldo de cabeza, lomo saltado, tallarines rojos, Nancy Malpica,
vendedora de comida en la parada el pesquero. Todos los días ofrece en su
puesto junto con otras vendedoras, el desayuno y almuerzo, que sus clientes
trabajadores del mercado de abastos de Arequipa disfrutan su comida cargándose
de energía para rendir bien, en el forzoso trabajo que realizan a diario.
Nuca falta el arroz en su triciclo compuesto de cinco
ollas, cada una lleva el menú del día que será servido mediante un cucharon
sopero, por la señora Nancy que emocionada saca de unas cajas, sus famoso
platos floreados para recibir una buena porción de la exquisitez que prepara.
Los cubiertos son acomodados en una canastita, encima del mantel de flores
reluciendo de limpio, las bancas son puestas alrededor del puesto, y siendo indispensable
el ají es depositado y distribuido en pequeños bandejas a la espera de un de
gustador.
El puestito en la entrada del pesquero rebosa de gente, que
esperan ansiosos una porción de comida, la mejor especialidad de la señora
Nancy es el caldo de gallina, que con un poco de cebolla china le da el toque
en su plato. Para preparar los potajes ella tiene que madrugar, y comprar con
anticipación los ingredientes que son de la misma parada, su ayudante su hijo
de 18 años es el que le ayuda a jalar la pesada carrosa de ollas, hasta el
puesto.
En las mañana la llegada de los comensales no se hace
esperar, cada uno con un pedido, las manos faltan para atender; pero, Nancy con
la avilesa que le da los años de experiencia a tiende a cada uno, hasta dando
una yapa, a los ya conocidos, en otras ocasiones atiende mandados es ayudada
por su hijo como repartidor en los puestos alejados, que hacían probar, los tallarines
rojos y el lomo saltado, que un abrir y cerrar de ojos es vaciado de la olla.
La dedicación que nancy le pones a sus platillos, es
retribuido con la aceptación de sus cliente. Ella se siente feliz, ya que este
trabajo ayuda a pagar sus gastos en la familia. El puesto y el triciclo son su
fuente de sustento, en un futuro piensa tener un restaurant. Poco a poco lo
cumplirá, mientras sigue preparando lo mejor del menú.
El puesto queda cerca de la sección de verduras, junto con
un grupo de señoras que también venden comida se encargan de la limpieza del
puesto, incluye trabajo en equipo al igual que ella sus vecinas también se
encargan de preparar comida, pero sus especialidades son diferente. Llegando ya
la noche Nancy recoge sus ollas vacías, sus manteles, servilletas y cucharas.
Llegando a casa se toma el tiempo de lavar todas los utensilios y
desinfectarlos debidamente.
Como toda la noche comienza con pelar papas, y acomodar sus
platos floreados, después de ello, duerme a las once de la noche para
levantarse a las tres de la mañana y comenzar graneado la primera olla de
arroz. Es así que sus mañanas son madrugadoras pero llena de voluntad y
esfuerzo que rodea a una madre cuando tiene que luchar por sus hijos.
FUENTES
1 señora
Nancy
2 comenzales
3
testimonio de los clientes
4
cámara Martha F. G.
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